La red de conductos es el “esqueleto” del sistema: si el equilibrado se deja solo a válvulas terminales, es fácil cargar de presión tramos cortos y forzar ventiladores a trabajar fuera de zona eficiente.
Una práctica recomendable es definir bandas de velocidad por tipo de tramo (principal, derivación, terminal) y revisar el ruido regenerado en codos y derivaciones, sobre todo cuando el ducto discurre cerca de zonas sensibles al sonido.
Los métodos de equilibrado (proporcional, paso a paso o con instrumentación de caudal) deben quedar documentados: sin protocolo, el sistema “vuelve” a desequilibrarse tras el primer ciclo de paradas por mantenimiento.
En síntesis: velocidades razonables, pérdidas controladas y trazabilidad del equilibrado son la base para un comportamiento estable en operación continua.