El mantenimiento preventivo eficaz parte de la criticidad del activo: qué fallo impacta producción, calidad o seguridad. A partir de ahí, se definen intervalos y métodos (inspección visual, medición, análisis de tendencia).
Los filtros, correas, rodamientos y sensores son elementos de desgaste predecible; conviene asociar cada tarea a un indicador (horas de funcionamiento, presión diferencial, vibración) en lugar de fechas fijas rígidas.
La gestión de repuestos críticos evita paradas largas por componentes de largo plazo de entrega. Un almacén mínimo garantizado debe revisarse con la criticidad real de planta, no con catálogos genéricos.
En conjunto: preventivo + datos + repuestos alineados a criticidad es la base de una disponibilidad sostenible.